lunes, 17 de diciembre de 2007

EL TEMPO

(Sofía entra agitada en el salón, se dirige al mueble-bar y se sirve un bourbon.) ¿Qué fue lo que me dijo? (Da un sorbo rápido. Dice que no con la cabeza varias veces, con los ojos perdidos en un punto y moviendo los labios como esperando que ellos le den la respuesta en cualquier momento. Se pasea nerviosa, con el vaso en la mano, balanceándolo. De repente, toma consciencia de ello y contempla absorta el movimiento del líquido sin dejar de hacer oscilar el vaso.) ¿Qué era? No puedo… El trabajo… Mi madre… Pero, ¡qué coño tenía que ver su madre en esto! (Da otro sorbo, esta vez más largo. Camina de un lado a otro del escenario sin parar. Al cabo de un momento se detiene.) ¿Sería realmente por eso? (Aprieta el vaso con fuerza.) Mis hermanas… El trabajo… (Gritando, presa de un ataque de nervios.) ¡Excusas! (Vierte parte del líquido sobre la alfombra. Pausa larga durante la cual se agacha, con gesto compungido, y pasa la mano por encima de la mancha, como comprobando su alcance.) ¡Mierda! Ahora tintorería. No. Mejor la otra. No es tan ordinaria. Siempre chillando… (Solloza. Frota compulsivamente la mancha con el puño de su camisa, cada vez más histérica.) No bebas más... ¿Qué sabrás tú? Te sentará mal… Ni siquiera sabes que es por tu culpa. Los problemas no se solucionan bebiendo… ¡Pues y qué! Maldito imbécil. Hago lo que quiero. Ya no estamos juntos, ¿no? Pues eso. (Se sienta en el sofá con gesto abatido. Sostiene el vaso con las dos manos entre las piernas.) No quisiste venir porque no. Porque te cagaste. Porque no soportabas que tuviera un trabajo mejor que el tuyo. Que cobrara más que tú. ¡Eso te sacaba de quicio…! Paga tú, me he dejado la cartera… Claro, y el dinero, sobre todo. (Sofía sonríe con gesto sarcástico.) Este mes tengo muchos gastos… Cabrón. El coche… ¡Anda y estrellaros tú y el coche! (Sofía echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos y mueve el cuello, despacio, de un lado a otro, con gesto cansado. Deja el vaso encima de la mesa con cierta dificultad, se descalza y se echa en el sofá. Suspira. Pausa larga.) Pues… tú te… lo… pierd… (En ese momento se queda dormida y, con un movimiento involuntario del brazo, le da un golpe al vaso, que va a parar a la alfombra. Sigue durmiendo.)