lunes, 17 de diciembre de 2007

SOÑANDO UN VIAJE A MARRAKECH


Coge tu maleta viajera que nos vamos, y ábrela bien para que pueda esconderme dentro. Me quedaré tan quieta como la serpiente encantada por las notas de una flauta, como el caniche en el bolso de una viajera de tren, como la paloma en la chistera de un mago. Seré tan buena que ni te darás cuenta de que estoy dentro, a tu lado, tan cerca que puedo oír tu risa, y entonces me río de oírla, aunque no sepa de qué te ríes tú. Pero yo me río con tu risa igual que lloro con tu pena. Siempre me pasa. Que te miro y soy feliz sólo de verte y me entra un no sé qué que se me cuelga de la campanilla si pienso que algún día dejarás de estar así, como estás hoy, risueña, después de tanto tiempo. Y yo sé por qué, es porque nos vamos de viaje. Así que coge tu maleta viajera que nos vamos, que nos esperan los sonidos de los músicos de la calle y las hermosas historias de los cuentacuentos, que ya me huele a jazmín tu pelo y se me escapan sin control los versos. Vamos, vamos, vámonos ya… Pero, porfa, la próxima vez coge la maleta grande, que ya me duelen todos los huesos y aún estamos por llegar.