lunes, 29 de septiembre de 2008

LOS VIOLINES DE LA ESPERANZA



Siempre me ha apasionado el mundo de la restauración. Quizá sea de esa extraña raza de personas que creen que sigue habiendo algo hermoso y válido allí donde el tiempo ha depositado una gruesa capa de polvo, óxido o, simplemente, arrugas. Sólo hay que atreverse a mirar un poco más adentro, allí donde acaba la apariencia y empieza lo real, la esencia (y me refiero también ahora a las personas).

Supongo que por eso, leyendo noticias como ésta, no puedo dejar de emocionarme.

No sólo por el hecho de que se recuperen unos instrumentos musicales que fueron testigos de una de las más terribles muescas que le hemos hecho a la historia (que ya de por sí tendría importancia), sino por toda la historia que llevan "a cuestas", la tragedia humana de sus dueños impregnada en cada una de sus cuerdas, en cada una de sus notas, que lloraron acompañando a sus dueños en un periplo de horror del que se convirtieron en obligados protagonistas.

Son dieciséis violiones que ahora, una vez restaurados, han recobrado su voz para homenajear a sus antiguos dueños y dar fe de la fortaleza del ser humano y de cómo la música puede convertirse en tabla de salvación cuando todo lo demás falla.

4 comentarios:

Mary dijo...

Hasta en algo tan horrible como el holocausto, los seres humanos podemos aferrarnos a la esperanza que nos trae unas notas musicales. Hermoso posteo. Un abrazo

Esteruca dijo...

Gracias, Mary. Sí, somos más fuertes de lo que creemos, sin duda.
Un beso

Jean Narciso dijo...

Olá, Ester,

Passei pelo seu blogue es mucho bonito, buenos textos.
" Que o vento da poesia nunca deixe de assoprar em teu rosto"

Saludo
Jean Narciso

Esteruca dijo...

Muchas gracias, Jean Narciso, es un placer saberte por aquí.
Un abrazo