viernes, 21 de diciembre de 2007

COMO UN SOPLO...

Mamá, estoy aquí, ¿me sientes?
Yo a ti sí, y me hace muy feliz.
Tengo ganas de ver tu cara,
sentir tus caricias,
tus mimos.
Mamá... ¿Por qué lloras?
Yo alegraré tu vida,
seré el centro de tu atención.
Haré que te sientas orgullosa de mí.
Seré el mejor hijo que puedas desear.
¿Por qué sigues llorando, mamá...?
Siento día a día renacer fuerzas en mí,
sensaciones que no puedo describir.
Sólo sé que te quiero y que quiero salir.
¡Mamá, por qué estás así...!
¿Es que no te hago feliz?
Ahora lo entiendo todo.
Quieres desprenderte de mí.
Tu padre no lo sabe y el mío te dejó...
Crees que no se enterará nadie
y todo continuará igual.
Tú me diste la vida
y tú me la quieres quitar...
Dame una oportunidad.
Quiero nacer para quererte.
Quiero jugar.
Quiero que me quieras...
¡Quiero soñar!
¡Mamá, me encuentro mal...!
La cabeza me da vueltas,
no puedo respirar.
Hay algo que me desgarra las entrañas,
hay algo que me arranca de ti.
Siento que me muero.
No sé dónde voy,
pero te espero allí.
Tengo mucho frío,
todo es oscuridad.
Adiós, mamá.
Nunca te olvidaré...