jueves, 27 de diciembre de 2007

A PROPÓSITO DE UN INSTANTE

Por un segundo he asistido
al derrumbe inminente de tus ojos,
y te he visto ganarles la batalla.
He visto una lágrima nacer y morir en un instante,
sin tiempo para quejarse.
La he visto reflejada
en el espejo empañado de tus ojos,
buscando una salida,
y la he visto retroceder,
de nuevo,
vencida.
Has conseguido postergar la pena para más tarde,
guardarla para ti sola,
quizá para protegerme de ella.
Pero es imposible.
No rehúyas el consuelo amigo.
No me niegues la oportunidad de dártelo,
en ese instante,
segundo acaso,
en que me has hecho testigo mudo
de tu melancolía
y he muerto y vuelto a nacer
a la vida
sin tiempo para quejarme.