miércoles, 11 de junio de 2008

JORNADA DE REFLEXIÓN



Después de un fin de semana dominado por una fuerte resaca emocional post-presentación, hoy por fin puedo hacer balance del acto.
Atrás quedaron ya los nervios y la ansiedad provocados por una titánica lucha contra reloj para organizar un acto que, en principio, iba a ser sólo una presentación (la de mi libro) y que, finalmente, acabó convertido casi en acto popular (y de lo cual me alegro, pues el resultado fue muy rico y variado), aunque a efectos de organización haya resultado un esfuerzo agotador tanto para mí como para Carme E.

Pero por fin llegó el día, llegó la hora, y todo transcurrió como esperábamos. Hubo contratiempos de última hora, como la repentina enfermedad de una de las autoras y el retraso de otras que se vieron atrapadas en caravanas de operación salida, pero todo pudo ser subsanado. Por suerte, disponíamos de la suficiente información en el Powerpoint para presentar con garantías la obra de la autora enferma, y finalmente las rezagadas llegaron a tiempo de ocupar sus respectivos lugares.

Dimos comienzo al acto a las 18,15 h, y empezó la magia. Las mujeres que voluntariamente se prestaron a leer poemas de autoras conocidas, y que formaban la primera parte del programa, se esmeraron de lo lindo. Las voces de algunas de ellas temblaban por la emoción y los nervios de verse encima de un escenario; pero el público, entregado, regaló a cada una de ellas un aplauso sincero de reconocimiento que fue el premio a un trabajo bien hecho. Vi en ellas, entonces, el gesto emocionado y el brillo en los ojos de quien se sabe parte importante de una maquinaria de precisión cuyo buen funcionamiento depende de la eficacia de cada una de sus partes. Particularmente me gustó mucho este apartado. Fue muy emotivo verlas esforzarse, modulando su voz al compás de la guitarra de Gustavo T., que acunó los versos con el cariño de un padre amoroso y atento.
Acompañaban la lectura, además de la música, una pantalla en la que pasábamos un Powerpoint con la foto de la autora cuyos poemas se iban leyendo, y acompañada de una pequeña cita. En conjunto, resultaba muy ameno y completo.

En la segunda parte, varias autoras de la zona tuvieron ocasión de hablar de sus obras (poesía, narrativa, cuento, documentales, ilustración). Maite M. leyó dos poemas de su autoría que me sorprendieron gratamente. El primero se trataba de un diálogo entre una niña y su padre, y lo leyó junto con Gustavo. Fue muy original. Con el segundo me tocó la fibra: el poema trataba sobre un ramo de flores, que ella misma iba confeccionando, a medida que leía, con flores naturales. Al acabar el poema tenía en sus manos un hermoso ramo que, para mi sorpresa, me brindó. Fue un momento muy emotivo.
Después se hizo la lectura del cuento que habían escrito y que venían de representar en la biblioteca. Las ilustraciones, de Núria R., eran preciosas y lucían muy bien en la pantalla.
A continuación le tocó el turno a Carme B., que nos obsequió con una selección de su obra poética. Me gustaron especialmente la serie de aforismos con los que abrió su participación.
Tras Carme, se habló de la obra de Yasmina M., la autora que no pudo asistir por enfermedad, y se pasó revista a sus libros publicados y al documental sobre Sierra Leona.

La tercera parte del acto era la presentación de mi libro, que corrió a cargo de Eulalia C.**, una gran escritora y poeta a la que admiro mucho y que me hizo el gran honor, no sólo de asistir al acto, sino de participar activamente en él, amadrinando mi libro.
Escucharla hablar sobre mis poemas me produjo una sensación indescriptible, que sobrepasa la felicidad. Es algo que sólo se puede entender si te encuentras en esa situación. Y cuando la rapsoda, Mercè P., subió al escenario y empezó a leer mis poemas, acompañados de la música de Gustavo, entonces ya toqué el cielo.
Escuchar mis poemas en la voz de otra persona fue una experiencia única. Primero, porque era la primera vez, y segundo, porque Mercè lo hizo estupendamente. No nos conocíamos de antes, pero es una persona que me ha llegado especialmente. Toda ella rebosa dulzura y calidez, y tiene una energía positiva que transmite perfectamente a través de su voz. La verdad es que me tuvo embelesada toda la lectura.
Y tras esta lectura concluyó el acto. Dimos las gracias pertinentes y nos hicimos las fotos de rigor.
La gente nos felicitó, parece que salió contenta; yo también estoy muy contenta con el resultado. La puesta en escena seguro que podía haber sido mejor, pues es inevitable que con tanta participación se pierda un poco de rigor formal, pero lo suplimos con una buena dosis de improvisación y de alegría. Todo el mundo coincide en que se creó una atmósfera muy emotiva y cálida, y yo me quedo con eso. Con eso y con el brillo en los ojos de las lectoras, con el detalle en forma de ramo poético, con la emoción de Teresa al leer un poema escrito por su madre, con el momento en que la voz de Carme B. se quebró al intentar leer un poema dedicado a su hermana... Me quedo con todo. Valió la pena el esfuerzo.

Mil gracias a tod@s l@s que lo hicisteis posible.



** Más información sobre Eulàlia Canal:

Premio Barcanova

Artículo (en catalán)

Vídeo (en catalán) de un recital poético (con pequeña intervención mía)


4 comentarios:

Verónica Curutchet dijo...

Siempre vale la pena el esfuerzo.
Enhorabuena por todo lo acontecido!

besos!

Esteruca dijo...

Muchas gracias, Verónica. Espero que sigas visitando este humilde espacio. Eres siempre bienvenida.
Un beso

Bernabé dijo...

Me alegra mucho que todo haya ido parabienes....

Me habría gustado estar allí y no pude ir por razones obvias, pero la intención estaba y lo sabes...

Un abrazo esteruca ;)...........

Esteruca dijo...

Hola, Bernabé, ¿qué tal va todo? Ojalá hubieras podido asistir. A mí también me hubiera gustado. :)
Un beso