jueves, 27 de diciembre de 2007

DE ISLAS DESIERTAS



¿Qué te llevarías tú? Me gustará saberlo. :)


Muchas veces he intentado responder a la pregunta, aparentemente fácil, de qué me llevaría a una isla desierta. Seguro que la mayoría hemos pensado en ello alguna vez, y casi todos caemos irremediablemente en el mismo error: queremos llevarnos lo que nos gusta (un libro, a la pareja, un juego de cartas), pero lo realmente difícil es pararse a meditar qué sería lo más apropiado en tales circunstancias. Yo me llevaría un libro, sí, pero cuando lo hubiera releído 100 veces, ¿qué? La pareja está muy bien, pero si nos enfadamos y decidimos dejarlo, ¿qué? ¿Nos sentamos dándonos la espalda, en silencio, a contemplar uno las olas y el otro, los cocoteros? Y el juego de cartas, bueno, más de lo mismo. Acabarías aburriéndote de hacer solitarios (nunca mejor dicho) y de hacer trampas para conseguirlos.

En fin, yo sigo dándole vueltas, no sé, igual soy un poco torpe para estas cosas... Alguien más curtido en aventuras de Robinsón quizá pensará en una brújula o algo similar, pero ¿de qué te serviría realmente saber dónde está el norte de la isla cuando has perdido el tuyo?

Todo lo material se desgasta, se descompone, se inutiliza con el tiempo y el uso; así pues, ¿debería ser algo intangible? No se me ocurre más que paciencia, audacia, habilidad e imaginación.

Paciencia para afrontar la tristeza cuando desembarque en tu orilla.

Audacia para enfrentarte a las dificultades que vayan surgiendo día a día.

Habilidad para sobrevivir a los problemas cotidianos.

Imaginación para viajar a lugares menos inhóspitos y, también, por qué no, para escapar de la monotonía...

Pero claro, eso está muy bien dicho desde la comodidad del sofá donde me encuentro y bajo la protección de santa Electricidad, que me permite escribir en el portátil, calentarme y alumbrarme.

Quizá, en realidad, lo de la isla desierta no sea más que una metáfora de la vida real. Todos habitamos una pequeña isla a cuya orilla nos sentamos a ver la vida pasar, quejándonos de nuestra mala suerte porque no avistamos barcos en el horizonte o porque los que atracan en nuestra orilla vienen de paso y, de paso, para atracarnos.

Y casi mejor dejo ya de divagar, porque después de darle tantas vueltas sigo sin saber qué me llevaría y casi me parece estar escuchando el mar.

Si alguna vez te pierdes y llegas hasta aquí, te llamaré Viernes.



Antiguos comentarios:


De las islas desiertas

En ocasiones es necesario reconocer nuestra propia isla, en la que apearnos unos instantes o un tiempo, ver transcurrir nuestra vida y decidir qué rumbo tomar. Me perdí... hasta aquí llegué y mi nombre es viernes. Gracias por tus escritos.

Enviado por viernes 04/02/07 22:22

Gracias, Viernes:

Aunque no lo creas, tu llegada a mi isla es muy oportuna y esperada... :)

Enviado por esteruca 05/02/07 08:18

De paso...

No tengo un rumbo fijo y no sé cuánto tiempo estaré en esta isla pero aun atracado, no soy atracador...

Enviado por viernes 05/02/07 22:28

No lo dudo...

Todos andamos de paso por todas partes. :)

Enviado por esteruca 06/02/07 11:07

Islas desiertas

Yo me llevaría a la isla el deseo de escapar un poco del bullicio que concentra la ciudad donde vivo, pues ya está colapsada de habitantes genuinos y los que vienen de todos lados en un país tan extenso como es en el que vivo y que tiene extensiones y extensiones de tierra sin habitar y se concentran en esta ciudad viviendo como pueden y donde pueden, lo cual no siempre es de lo mejor. Me llevaría las ganas de disfrutar de la naturaleza, pudiendo contemplar cielo, estrellas, luna y sol sin la cubierta de polución de esta ciudad, escuchar el canto de las aves, ver tal vez ejemplares de animalitos que no conozco, como así también de vegetales y árboles, llevaría una grandísima cantidad de productos para combatir insectos y algún otro tipo de insecto o animalito desagradable y el gran deseo de que Dios me acompañe y proteja en esta aventura.

Señalo que mi permanencia tal bez no sea muy prolongada, luego les contaré... Me olvidaba: vivo en la ciudad de Buenos Aires, capital del maravilloso e inmenso país.

Enviado por superisis2006 13/02/07 06:57

Bienvenida, superisis

Quédate el tiempo que quieras o necesites. Tienes las puertas abiertas de par en par... :) Enviado por esteruca 13/02/07 10:34

De las islas desiertas

Si cada individuo disfrutara un poco de su isla, la vida sería más fácil, pero todos miramos y anhelamos llegar a la isla de al lado, que tiene casi lo mismo que nosotros: alegrías y tristezas cotidianas. Y comparto el comentario de superisis; en nuestra ciudad (Buenos Aires) es muy difícil disfrutar de nuestra isla, y depende de cada uno de nosotros el saber disfrutarla, con lo que nos quisimos llevar. Maika

Enviado por be_monkey666 05/03/07 22:20

Gracias, Maika

Por dejarte caer por esta islita que, para mi alegría, cada vez se puebla más. ;)

Enviado por esteruca 05/03/07 23:26

Llegó el momento

Gracias por la calidez de tus relatos y por las lecturas tan agradables que me permitiste disfrutar, pero llegó el momento de buscar nuevos parajes. Así pues, mucha suerte, quizá te encuentre algun día firmando libros en alguna feria. Felices sueños. Enviado por viernes 02/09/07 23:00
Querid@ Viernes:
No sabes la pena que me da leer tu mensaje de despedida, que no he visto hasta hoy... En fin, lo contesto aun sabiendo que no vas a leerlo... Gracias a ti por acompañarme todo este tiempo. Ha sido un placer contar con tu complicidad. Ojalá volvamos a encontrarnos (y si es en una feria, firmando libros, mejor que mejor) ;)
Un besazo enorme estés donde estés.
ESTER