lunes, 17 de diciembre de 2007

EL DIÁLOGO (III)

(Salón comedor de una casa grande, con muebles elegantes pero bastante antiguos. En el centro del escenario, una mesa bastante alargada y, a cada extremo de ella, los dos personajes. Tienen delante un plato de sopa. La mujer observa al marido, que observa a su vez el plato; el hombre coge la cuchara, lentamente la lleva hasta el plato y después la introduce en la sopa. La mujer, atenta a todo este ritual, lo repite a su vez, algo más rápido, de manera que coincidan en el momento de llevarse la cuchara a la boca.)
MARIDO: (Mirando a su mujer con gesto interrogativo.) ¿No le notas un gusto un poco raro?
MUJER: (Con asombro.) ¿Qué?
MARIDO: (Repite con gesto de fastidio.) Que si te sabe bien la sopa…
MUJER: ¿Y, pues? ¡Está hecha de esta mañana! (Disimuladamente deja la cuchara sobre la mesa.)
MARIDO: Pues yo diría que está un poco picada. Casi no se nota, pero ya sabes que yo, para estas cosas, tengo el paladar muy fino.
MUJER: Claro, ¿no lo voy a saber después de cuarenta años?
MARIDO: Pero no te preocupes, te la puedes comer. No se nota apenas… ¡Ni tú lo habías notado!
MUJER: (Jugando con la cuchara.) No, es verdad.
MARIDO: Yo me la comería, pero con lo delicado que tengo el estómago, igual me sienta mal...
MUJER: (Con ironía.) No, no… No te la tomes… No te vaya a sentar mal… (Pausa. En voz más baja y algo compungida.) …a ti también…
MARIDO: Déjalo ya, vamos.
MUJER: (Casi llorando.) Como si fuera tan fácil…
MARIDO: Yo sólo he dicho que la sopa está un poco picada, nada más.
MUJER: Claro, claro. Nada más. Es verdad, de hecho, eso es lo único que me dices: esto está mal, esto está frío, esto está demasiado caliente…
MARIDO: Vamos, no empieces otra vez. Sabes que yo hablo contigo de todo.
MUJER: (Burlona.) ¿De todo? (Pausa.)
MARIDO: (Ido.) Bueno, ¿qué, comemos o no? (Se lleva la cuchara a la boca de nuevo, repetidas veces, como si no hubiera pasado nada.)
MUJER: Desde que…
MARIDO: Pues ahora parece que me sabe diferente. A lo mejor ha sido porque me acababa de tomar las pastillas…
MUJER: (Negando con la cabeza.) Esto ya no tiene remedio.
MARIDO: …y me han dejado regusto. (Se come la sopa ávidamente, casi sin respirar.)
(La mujer se levanta, coge su plato de sopa, se dirige al aseo y lo tira por el retrete.)