viernes, 21 de diciembre de 2007

SOLEDAD

Verte me salva de todo,
ahoga el llanto que brota en mi alma,
que inunda el mundo de reproches.
Verte me salva de la soledad,
compañera de mis noches y mis días,
de mi insomnio y mi vigía.
Verte me salva de la oscuridad,
llena el vacío de mi sombra
con renovada luz.
Verte me salva de mí,
de mi angustia,
pasajera de este barco sin destino,
sin puerto.
Verte me salva de la muerte.
Cuando te vas,
me invaden indeseables polizones,
deseos insondables que crecen y me aplastan.
Y cuando exhalo,
apenas,
el último suspiro,
verte me hace renacer de nuevo.
Y sigo en soledad...